Instituto jorge santayana avila

Bienvenido al IES Jorge Santayana (Ávila, España)

Cuando te enteraste de que su padre y su hermano eran clérigos bautistas, reconociste enseguida que él también era un clérigo bautista por naturaleza y por costumbre, sólo que alguna influencia adversa se había cruzado en su camino y le había desviado de su vocación.

Hablamos durante una hora y media sobre todo de él mismo. La impresión que da es la de un hombre bastante satisfecho consigo mismo y con lo que su peculiar forma de vida le ha aportado. De hecho, habló de sí mismo en el presente histórico. Se reía mucho, pero casi siempre con una carcajada, sobre todo cuando hablaba de sus amigos más íntimos.

No debemos culpar a la religión por haber impedido el desarrollo de una ciencia moral y racional que, en todo caso, rara vez habría aparecido; más bien debemos agradecerle la sensibilidad, la reverencia, la perspicacia especulativa que ha introducido en el mundo.

Si no está en apuros, considera a todos los demás como molestias o peligros de los que sería un alivio librarse. Su territorio debe ser anexado, sus habitantes asimilados, exterminados o reducidos a la esclavitud. Un tratado de paz o de comercio es un compromiso temporal dictado por la necesidad o la conveniencia menor.

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Empiezo las clases a las 8:43 y termino a las 3:05. Tengo 5 clases diarias y hay dos semestres. Tenemos 4 asignaturas cada semestre. Las clases son de 1 hora y 3 minutos, tengo 4 minutos entre clase y clase y tengo un descanso de 8 minutos y el almuerzo es de 47 minutos.

Empiezo la rutina. Todos los días son iguales. Me levanto a las siete y cuarto. Me ducho y desayuno, un vaso de leche con cereales. Siempre salimos de casa a las 8:10, porque el instituto está como a 25 minutos en coche.

Otros días tengo fútbol pero no puedo jugar los partidos porque no estoy aquí un año, el otro fin de semana el equipo de fútbol estaba en Kamloops. Es una ciudad a dos horas en coche, estaban en un hotel, y jugaban cinco partidos, me gustaría poder jugar partidos.

Después de la escuela y después de las actividades a veces voy a ver al equipo de hockey de Ethan, y otros días voy a casa a correr o vamos al jacuzzi, porque ahora la piscina está cerrada También a veces vamos a ver una película en la sala de cine.

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George Santayana fue un influyente pensador estadounidense del siglo XX cuya filosofía conectaba una rica diversidad de perspectivas históricas, culminando en una forma única e inigualable de materialismo, que recomendaba una audaz reconciliación del espíritu y la naturaleza. Santayana fue también poeta, y escribió una obra de ficción, El último puritano, que fue seleccionada por el Club del Libro del Mes en 1936, el mismo año en que adornó la portada de la revista Time. Aunque pasó su vida intelectual de formación en Estados Unidos y, en última instancia, se le clasifica mejor filosóficamente en esa tradición, Santayana pasó la mayor parte de su vida y de su carrera editorial en Europa. Pasó su primera infancia en su país natal, España, y a lo largo de sus extensos viajes y residencias nunca renunció a su ciudadanía nativa. Con una imaginación literaria prodigiosa, tanto en la composición como en la crítica, los escritos de Santayana atrajeron a un amplio público, y sigue siendo uno de los pensadores más citados del siglo XX. Probablemente la frase más conocida de Santayana es también una de las menos citadas: “Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” (The Life of Reason: Reason in Common Sense. Scribner’s, 1905: 284). El interés de los estudiosos por Santayana sigue siendo hoy modesto pero diverso. Santayana fue un pensador de rara estatura cuya obra merece el mayor de los elogios: puede y puede seguir siendo leída dentro de milenios.

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Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás, conocido en inglés como George Santayana (/ˌsæntiˈænə, -ˈɑːnə/;[2] 16 de diciembre de 1863 – 26 de septiembre de 1952), fue un filósofo, ensayista, poeta y novelista. Nacido en España, Santayana fue criado y educado en Estados Unidos desde los ocho años y se identificó como estadounidense, aunque siempre conservó un pasaporte español vigente[3] A los 48 años, Santayana dejó su puesto en Harvard y regresó a Europa de forma permanente.

Santayana es popularmente conocido por aforismos como “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”,[4] “Sólo los muertos han visto el final de la guerra”,[5] y la definición de la belleza como “placer objetivado”[6] Aunque era ateo, atesoraba los valores, las prácticas y la visión del mundo católicos españoles en los que se había criado[7] Santayana fue un crítico cultural de amplio alcance que abarcó muchas disciplinas. Estuvo profundamente influenciado por la vida y el pensamiento de Spinoza y, en muchos aspectos, fue un devoto spinozista[8].

Santayana nació el 16 de diciembre de 1863 en Madrid y pasó su primera infancia en Ávila, España. Su madre, Josefina Borrás, era hija de un funcionario español en Filipinas y él fue el único hijo de su segundo matrimonio[9]. El primer marido de Josefina Borrás fue George Sturgis, un comerciante bostoniano de la firma Russell & Sturgis de Manila, con quien tuvo cinco hijos, dos de los cuales murieron en la infancia. Vivió en Boston durante unos años tras la muerte de su marido en 1857; en 1861 se trasladó con sus tres hijos supervivientes a Madrid. Allí conoció a Agustín Ruiz de Santayana, un viejo amigo de sus años en Filipinas. Se casaron en 1862. Ruiz de Santayana, funcionario colonial, era pintor e intelectual menor. La familia vivió en Madrid y Ávila, y Jorge nació en España en 1863.